Cierto día llego al mundo una niña de cristal
fina,inocente y transparente como ninguna
nada en el mundo se comparaba a su belleza y dulzura
y sus ojos azules alumbraban la penumbra.
El origen de ella nadie lo conocía
era mística, profunda e insondable como el mas puro mito irracional
era parte de todo y todo era parte de ella
nada se reflejaba en su piel fría, ella en su poder lo contenía todo.
¿Que tan encantadora podría llegar a ser?
Nadie lo sabia a ciencia cierta, cada uno de sus movimientos
era calculado y perfecto fuera bueno o malo ya que
Aveces la crueldad puede ser dulce y perfecta como ella.
La miraba pasar en su armoniosa cadencia y pensé...
Lastima que soy una niña de metal.













